No soy la primera persona que se plantea esta pregunta, muchos de vosotros la tendréis en mente cada día y, por supuesto, mucha más gente ya ha estudiado sobre este tema. Hace más de 12 años hice mi primer curso sobre “Gestión del tiempo” en el marco de un proyecto europeo. El objetivo de la formación era aprender a organizarte mejor, a realizar tus tareas en base a unas prioridades dispuestas, aprendía lo que eran los “ladrones de tiempo”, y todo ello en una época en la que los móviles ya eran una práctica habitual, sobre todo profesionalmente, aunque en esa época no había smartphones ni menos aún aplicaciones como el “wasap”. Cómo han cambiado los distractores y, sin embargo, seguimos encontrándonos con la misma sensación, incluso tal vez más pronunciada, de que no tenemos tiempo para hacer lo que queremos hacer a lo largo de nuestro día. 

En aquella época trabajaba en proyectos de conciliación de la vida familiar y laboral, qué curioso que precisamente ahora se me plantea esta misma situación y, además, con familia y proyectos profesionales retadores. 

Bueno pues quería en este blog reflexionar sobre este hecho y compartir con vosotros cómo he conseguido esa conciliación y tener tiempo para todo. Sí, parece imposible, pero puede alcanzarse y la clave está en las prioridades y en una buena organización. 

A pesar de ser una persona muy activa, que no paro de hacer cosas durante todo el día, siempre tenía la sensación de que no llegaba a todo. De que me planteaba una serie de objetivos y no los conseguía alcanzar nunca, y eso, al final del día cuando me sentaba en el sofá agotada me hacía sentir frustrada, enfadada, triste, y el desánimo se apoderaba de mí. 

Todo esto no me lo invento yo, sino que, tras leer a muchos profesionales, realizar formación en desarrollo personal y analizar mi propósito y mis valores, he aprendido tres claves para conseguir todo lo que me propongo y sentirme alegre, confiada, en calma y con mucha paz interior porque avanzo hacia mis objetivos y voy viendo los resultados. 

Como dice ahora mucha gente, no es necesario que me creas, simplemente intenta comprobarlo por ti misma. 

¿Qué he hecho yo para conseguirlo? 

1. Analizar lo que hacía en mi día a día y cuestionarlo. Mi primer paso fue analizar todas las tareas que hacía en el día y el tiempo que estas requerían. En este punto me di cuenta de que, la mayoría de las veces, al planificar lo que quería hacer no era realista. Pretendía hacer tantas cosas que era imposible encajarlas en las 24 horas del día. Y decidí no exigirme tanto y priorizar aquellas cosas en el día que eran imprescindibles, encajarlas en el horario y a partir de ahí, si sobraba tiempo encajar otras cuestiones que podrían hacerse ese día o cualquier otro de la semana. De esta manera, mi sensación al final del día era completamente diferente ya que había alcanzado mis mínimos, había conseguido mi meta, e incluso a veces, si todo se daba bien, conseguía avanzar en algo que no era imprescindible. Por tanto, la frustración fue desapareciendo. Y al no tener ese desánimo ni frustración, me he convertido en una persona realmente más productiva de manera que ahora sí concilio la vida familiar, laboral y personal. 

2. Priorizar en función de lo que quería conseguir y mis valores. Posteriormente, cuando esta práctica ya la había interiorizado y ya me salía de manera automática, ya no sentía frustración, entonces decidí focalizarme en dos objetivos o metas más grandes. Por un lado, me he focalizado en mi propósito profesional en esta vida, que es ayudar a los demás a conseguir que se sientan felices, en equilibrio y en paz, y para ello he puesto en marcha este proyecto empresarial que se llama LINCE. Y, por otro lado, seguir desarrollándome y aprender cada día más sobre el desarrollo personal para aplicarlo en mí de manera vivencial para seguir creciendo en este equilibrio. Para poder conseguirlo a continuación establecí un listado de tareas que son las que considero necesarias para avanzar hacia mis objetivos, como escribir este blog o realizar meditación, y me programé un pequeño espacio al día para desarrollar cada una de ellas. Y este espacio es prioritario frente a cualquier otra cuestión del día a día, de manera que no fallo. Normalmente yo lo hago por la mañana temprano antes de que la familia se levante porque a esas horas no surgen imprevistos que me impidan hacerlo. Pero también tengo flexibilidad, si un día mi hija se pone mala, eso es prioritario y estas actividades las retomo al día siguiente sin sentir culpabilidad o procrastinar.  

3. Ser firme con aquello que te propones. Cuando consigues hacer estos dos pasos anteriores parece que ya está todo conseguido, pero no es así. De repente tras una semana que estás cumpliendo todo y te sientes bien, un día te despiertas y tus pensamientos empiezan a decirte que eso que has hecho tal vez no sirva para nada, y que claro, resulta que has dedicado tiempo a ti misma y a tus objetivos y las camisas no están planchadas, que lo estás haciendo mal, que deberías dedicarte a las camisas para ir de punta en blanco en lugar de tanto egoísmo dedicándote a lo que tú quieres alcanzar en la vida. Bueno, así es nuestra mente, nos juega malas pasadas intentando protegernos sobre todo para aquellos que además pensamos que no merecemos el éxito. Sin embargo, si en estos momentos mantienes tus nuevos hábitos y consigues perseverar en tu nueva forma de afrontar tu tiempo y tus días, descubrirás que este cambio se cristaliza en tu interior y que la sensación de plenitud de conseguir tener tiempo para ti, para tu familia y para tu desarrollo profesional se alcanza, y eso te hace estar feliz. 

Puedo decirte que este equilibrio basado en la reorganización de tus prioridades en base a tu propósito y tus valores se transmite a tus hijos, tu familia y a todo tu entorno.  

Si leer esta reflexión te ha removido algo en tu interior, si no te crees nada de lo que te cuento o si, al contrario, tienes curiosidad por conocer más en detalle cómo poder conseguir este equilibrio, no dudes en escribirme, estaré encantada de que podamos charlar sobre el tema. 

Te aconsejo también que escuches un video de una Ted Talk de Laura Vanderkam sobre ¿Cómo ganar el control de tu tiempo libre? Es muy inspirador.