Durante muchos años me he sentido atrapada en una paradoja. Mi trabajo me gustaba o al menos me sentía bien haciéndolo y, sin embargo, siempre me sentía agotada. Además, se repetía el hecho de que a los pocos años de estar en una misma empresa me entraba lo que llaman ahora “burnout laboral y necesitaba un cambio. Ese cambio se producía de una manera u otra y al principio parecía que todo iba mejor y disfrutaba, pero al poco tiempo, la sensación de sentirme “quemada” de nuevo volvía. Y en esos momentos de malestar necesitaba intensamente desconectar porque sentía que me ahogaba, sólo quería unas vacaciones permanentes, no soportaba ir a trabajar cada día.  

Por ese motivo siempre he creído que no era compatible el hecho de que te guste trabajar y te guste tener tiempo libre. No me sentía bien en ninguna de las dos situaciones y me costaba alcanzar un equilibrio y además sentirme feliz. Sin embargo, ahora lo he conseguido y, por eso, quiero contártelo. 

He descubierto que todo está basado en el trabajo y la educación que le des a tu mente, en lo que podemos llamar entrenamiento mental. Pero dentro de este gran concepto, creo que es fundamental dar con las claves que te ayuden a poder tener éxito para alcanzar el equilibrio entre tu vida profesional y personal y, además, no sólo eso, sino sentirte una persona plena y feliz. 

Para mí la primera clave es el descanso. Siempre relacionamos esta faceta con dormir más horas o tener más vacaciones para no hacer nada. Y, sí, por supuesto eso es necesario, pero no es suficiente. El descanso que realmente potencia tu energía para que te sientas pleno, alegre y motivado a largo plazo incluye que sea un descanso en dos planos: 

  • Físico: en ocasiones necesitas relajación, pero también el descanso puede alcanzarse con actividades que te supongan un desafío, por ejemplo, relacionadas con algún deporte físico que te gusta y te proponga un reto. 
  • Mental: necesitas tener el control de tu vida, necesitas poder organizar el tiempo de tu día como a ti te guste, y también necesitas un distanciamiento mental de tu trabajo profesional, lo que llamamos normalmente desconexión. 

Si reflexionamos un poco sobre lo anterior, realmente este descanso es el que conseguimos, por ejemplo, cuando organizamos unas vacaciones planeadas por nosotros y que realmente nos motivan. De ahí la necesidad que tenemos de las vacaciones de verano o una escapada en pleno invierno para desconectar. 

Pero aquí quiero destacar algo. En numerosos estudios se ha comprobado que los niveles de felicidad suben rápidamente durante los primeros días de las vacaciones hasta el octavo día aproximadamente y, después, este nivel de felicidad se detiene o disminuye lentamente (Descansa, produce más trabajando menos, Alex Soojung-Kim Pang). Por eso, aunque tengamos muchas vacaciones en verano, en cuanto regresamos a nuestro día a día volvemos a la situación de la que partíamos. 

La conclusión que obtengo de todo lo que he leído y aplicado en mí misma es que, es fundamental que el descanso lo apliquemos de una manera constante durante toda nuestra vida. Ya sé que esto parece una locura pensando en el día a día de cualquier persona, pero yo te aseguro que es posible porque lo he conseguido. 

Pero, antes de revelarte cómo, te cuento la segunda clave que influye en todo esto y es el hecho de tener un propósito en la vida. O si lo queremos reducir a un concepto más sencillo, conseguir hacer cada día lo que te gusta y saber que con ello contribuyes de alguna manera. En este caso, como estoy tratando temas profesionales, aunque no es lo único, yo lo simplificaría en lo siguiente: tener un propósito es trabajar en lo que te gusta.  

Mantener la motivación en tu día a día y a lo largo del tiempo es una tarea difícil, pero es lo que te ayuda a tener energía para ser feliz. Me explico. Puedes comenzar un trabajo o una posición nueva en tu empresa o emprender un negocio con mucha motivación, pero mantenerla en el tiempo es muy complicado si no encuentras el propósito para el cual lo estás haciendo. Tener un objetivo marcado que vaya más allá de los resultados que te propones alcanzar es lo único que puede hacer que esa motivación se mantenga y que te levantes todos los días con ganas de ir a trabajar. 

Bueno, pues una clave sin la otra no es efectiva, al menos es lo que comparto con vosotros tras mi experiencia personal. Es necesario trabajar en las dos para poder alcanzar de verdad un equilibrio que te permita disfrutar tu trabajo y sentirte satisfecho para poder disfrutar también de tu vida personal y poder ponerle solución a esa paradoja, que no es más que lo que muchas veces llamamos conciliación y que se reduce a conseguir un estado de plenitud y bienestar en el que puedas crecer como persona de una manera saludable y alcanzar esa, tan ansiada en nuestros días, felicidad equilibrando la familia, el cuidado personal y el desarrollo profesional. 

Si leer esta reflexión te ha removido algo en tu interior, si no te crees nada de lo que te cuento o si, al contrario, tienes curiosidad por conocer más en detalle cómo poder conseguir este equilibrio, no dudes en escribirme, estaré encantada de que podamos charlar sobre el tema.